Los estudiantes de primero del CEIP San Lorenzo han llevado a cabo una fascinante actividad lúdica para concienciar a sus compañeros sobre el impacto de la basura en nuestro entorno. Preocupados por la cantidad de residuos que encontraban tanto en el patio del colegio como en la localidad, estos jóvenes investigadores se propusieron explorar el proceso de biodegradación y compartir sus descubrimientos de manera creativa.
Después de indagar sobre la velocidad con la que diversos tipos de residuos se descomponen, los alumnos diseñaron un juego educativo para enseñar a sus compañeros sobre la importancia de tratar los desechos de manera responsable. El juego consistió en una serie de dibujos representativos de diferentes tipos de basura (restos de comida, papel, restos de juguetes, neumáticos, bolsas de plástico, …), junto con un cartel que servía como línea de tiempo de biodegradación. La tarea para el resto de las clases era ordenar los residuos de menor a mayor tiempo de descomposición.

Los resultados fueron reveladores, ya que la mayoría de los estudiantes se sorprendieron al descubrir que objetos cotidianos que a menudo se encuentran tirados por la calle, como mecheros, pueden tardar hasta 500 años en descomponerse, mientras que juguetes rotos o piezas de objetos tecnológicos pueden superar los 1000 años. Este ejercicio no solo informó a los estudiantes sobre la longevidad de los desechos, sino que también los motivó a reflexionar sobre sus propios hábitos de consumo y eliminación de residuos.
Con el objetivo de mantener viva esta valiosa lección, se creará un cartel con los resultados del juego y se colocará en un lugar visible del colegio. De esta manera, se espera que todos los estudiantes, personal docente y comunidad educativa del CEIP San Lorenzo recuerden la importancia de tratar los residuos de manera responsable y contribuir a la preservación de nuestro entorno.


Esta iniciativa no solo demuestra el compromiso de los alumnos de primero con el medio ambiente, sino que también destaca la importancia de involucrar a los estudiantes en actividades educativas prácticas que promuevan la conciencia ambiental.










